Higiene para el cuidado en casa
Cuatro pasos para la rutina de cuidado
La higiene de manos, la etiqueta respiratoria y la limpieza habitual ayudan a reducir la propagación de gérmenes en casa. Usa estos pasos como orientación general y ajústalos al plan de cuidado de la persona.
Lávate las manos en los momentos clave
Usa agua y jabón y frota durante al menos 20 segundos antes y después de ayudar con el cuidado, después de ir al baño y después de toser, estornudar o sonarte la nariz. Si no hay agua y jabón y las manos no están visiblemente sucias, usa un desinfectante para manos con al menos 60 % de alcohol.
Practica higiene respiratoria y de contacto
Cubre la tos y los estornudos con un pañuelo o con la parte interna del codo, desecha el pañuelo y limpia tus manos. Ante fluidos corporales, heridas, dispositivos médicos o instrucciones especiales, sigue el plan individual y consulta al equipo tratante; no improvises.
Limpia las superficies de contacto habitual
Limpia con regularidad las superficies que se tocan con frecuencia, como manijas, interruptores y mesas. La limpieza suele bastar en muchas situaciones; desinfecta cuando corresponda, después de limpiar y siguiendo la etiqueta del producto. Ventila según sus indicaciones y nunca mezcles limpiadores.
Adapta cada paso a la persona
Considera su movilidad, preferencias, sensibilidad de la piel, acceso al lavabo y condición actual. Ofrece ayuda respetando su comodidad. Si algo cambió, causa molestia o genera dudas, pausa y consulta el plan individual y al equipo de cuidado.